jueves, 18 de junio de 2009

Lenguaje



Hablábamos ayer de lengua..., pero antes un aclarado: empleo usualmente el término hablamos..., hablábamos..., por escribía..., decíamos..., porque escribo en vivo..., en directo..., y es lo más próximo a estar hablando..., pues no se da tiempo/espacio para corrección alguna..., así que puede probar que los empleo con absoluta autoridad..., más..., hoy..., y por primera vez..., voy a pasar el corrector ortográfico que este procesador de textos otorga..., pero por ejemplo..., en word press..., sólo se da en inglés...

Pues esta previa exposición ya nos coloca en la capacidad de toda lengua..., en su lenguaje..., esto es..., su uso vigente o actual...

Deben saber que toda lengua pasa por períodos de oro..., plata..., bronce..., hierro..., y en el peor de los casos..., plomo..., y así se dan períodos auténticamente plomizos..., estos últimos son aquellos en los que el lenguaje ya no vale para nada porque nada se toca y su uso pasa a ser sólo un grado de tocador...

Seguimos pues bajo título..., y por lo mismo..., sin dejar de hablar de lenguaje...

Pero haremos un recorrido..., un recorrido histórico que en mí se da con la ligereza que otorga la vista cenital..., la de autoría sobre todo tiempo/espacio.

El latín..., y por poner un ejemplo..., ejemplo que evidentemente pueden elevar a cualquier lengua..., en cualquier período..., y sobre cualquier parte de éste u otro planeta..., el latín..., decimos..., llegó en su periodo más dorado a una precisión pocas veces igualada por lengua alguna..., pues bien..., ahora se verá por qué era necesaria esa distinción entre lengua y lenguaje..., entre teoría y aplicación..., y así toda lengua sólo es par a su lenguaje en su tiempo más brillante..., pues en la praxis o realidad..., se comporta igual...

Tomaremos un ejemplo muy popular..., suelo utilizar estos ejemplos para ingresar lectores y lecturas..., y así sacar el tema que sea de su mal formado círculo para volverlo curso... Y no por otra cosa..., el ejemplo..., debe procurar hacerse participar de todos o los más posibles...

La frase célebre es de Julio César..., y dice: "Vini... Vi... Vinci". Y la doy entre puntos suspensivos para que se aprecie cada término..., y en su sentido más mayúsculo...

Entre César y Octavio se da el siglo de oro de la literatura latina..., se concentran más poetas..., y buenos..., de los que ni la misma Grecia conoció en tan breve tiempo..., hoy nos suenan todos..., un Catulo..., un Propercio..., estoy hablando en vivo y de memoria..., un Horacio..., un Ovidio..., un Virgilio..., cualquier tiempo universal querría una reunión tal y para sí..., y no estoy dando ni sátiros..., que podría sumar a un Persio..., ni a un poeta filósofo como Lucrecio..., lo dejaremos por aquí..., es más que suficiente... Pues bien..., hasta un César podía sentirse escritor y probarlo..., y justificado en tal ambiente...

El latín se probaba como prodigio de lengua en todas partes..., en todo estrato social..., por lo tanto..., sublime como lengua viva o lenguaje.

Hoy se da mucho comentarista..., esto es..., hoy se prestarían mil a explicar a los demás lo que quería decir César con esas tres palabras..., y a este uso..., traducción de la misma lengua..., lo podemos denominar uso de feriante..., pues no se daba en el tiempo de César latino que no supiese exactamente el lujo concentrado de esos tres términos...

Y así podía escribir..., conservaré las uves... Vine... Vi... Vencí. Y no había romano que no supiese apreciar la summa vasta de esa frase. El latín había llegado a una precisión ya insuperable... Pues en esta frase no sólo se prueba el poder del latín..., sino y además..., el de Roma..., y sus nuevos césares... Y toda una metodología de enseñanza..., de lectura de campo... Que podrías hacer extensiva a toda una civilización..., pues de ella se deduce todo un comportamiento a la hora de enfrentarse a las cosas: se va ellas..., se las ve y contempla en todo su desarrollo..., y se extrae de ellas la conclusión mayor. Y así el Vi es tanto una observación de pensamiento como de ciencia..., de teoría y praxis..., esto es..., no se puede dar ciencia sin pensamiento..., ni pensamiento que no pueda ser ciencia en su sentido de hecho o praxis...

Lo importante..., ningún escritor latino precisaba de traductor alguno en su lengua... El lenguaje se había transformado en capacidad general...., y así pasó de ser reducto de unos..., a derecho de todos...

Puess esto prueba lo que escribo..., que me gusta pase siempre por probado... Lengua y lenguaje tienen un fin: hacerse entender..., y abarcarlo todo. Lo que jamás puede ser..., si quiere seguir siendo algo vivo..., lo que nunca: una limitación. Pues desde ese punto ya sólo se puede dar empobrecimiento. Roma ya no volvió jamás a reunir algo así...., bueno la verdad..., es que era difícil..., pero ya ni remotamente parecido... La obra de un Marco Aurelio ya sólo podía ser testimonio de una desilusión... Y a partir de ahí..., una absoluta decadencia..., se seguía dando lengua..., dando latín..., pero el lenguaje..., o lengua viva se iba empobreciendo a pasos agigantados... Y la calidad dio paso a la vulgaridad..., y la vulgaridad no se recuerda..., no pasa a la historía..., cosa que suele pasar con el noventa y nueve por ciento de las novedades editoriales...

¿Ven cómo escribo? Pues tomé esta lengua cuando ya no hablaba de nada..., de nada que mereciera ni citarse..., y lo pruebo..., remóntense a mi infancia..., adolescencia..., y juventud..., y no encontrarán más que un tosco lugar común.

Y así cuando la lengua se prueba..., y en el momento o instante..., se aprecia o no como vivo lenguaje... Y así espero que de mí no se traducción..., por lo menos..., en toda Iberoamérica..., contando con los cuarenta millones de hispanohablantes estadounidenses..., y el medio millón canadiense... Si mi línea no llega como es a ellos..., sólo puede ser causa de una pobre o mala educación.

Porque si yo leo el portugués..., no puede darse brasileño que no me pueda leer. Más..., debería fomentarse esa aproximación..., ese paso de lengua en vitrina..., a lenguaje vivo..., como forma y contenido capaz de tocarlo todo.

Y lo fácil que es en un empleo así del lenguaje..., su traducción... Tomemos el mismo ejemplo..., esa frase célebre de César..., jamás se podría traducir con más de tres términos..., pues sin duda el traductor estaría haciendo un ejercicio de la bobada..., del empobrecimiento... Con esto quiero decirles que hoy un traductor..., como el de Google..., ya debería pasarme la inglés..., pristino.

De Gonzalo.

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